Thursday, March 9, 2017

Ensayos sobre la Diabetes, de Alfonso Hamburger



El título del libro reciente de Alfonso Hamburger también podría llamarse “Confesiones sobre la Diabetes”. El género confesional, de hecho, es más cercano que el ensayístico a su prosa fluida, en donde la herencia de la crónica costeña, el realismo mágico y el Bildungsroman se consolidan en un tono personal. A través de sus abigarradas páginas Alfonso nos escribe con esa familiaridad reservada a los amigos de vieja data que encontramos por mera casualidad en medio de un carnaval, una celebración multitudinaria o una fiesta familiar. 

“Ensayos sobre la Diabetes” se inspira en parte en la canción “La Diabetes de Carmelo” de Adolfo Pacheco: “Ay no pica, no rasca, no da dolor/ Provoca los dulces de buen sabor/ Ay te quita las ganas de trabajar.” El ocio, con una economía que recae constantemente en crisis, es un estado literario que, como en tantos escritores de la costa, da pie al agrío comentario social: “Y el gobernador, el alcalde o diputado –la mayoría políticos corruptos- que viajaban en sus carros refrigerados me paraban para darme un chance o seguían de largo para echarme polvo”.
A través de elaboradas crónicas Hamburger presenta con soberbia la impotencia  y resignación que la clase media y trabajadora colombiana sobrelleva con estoicismo. Los amigos y parientes del autor son, en efecto, milagrosos sobrevivientes de los desmanes que día a día perpetran sin remordimiento los sátrapas, paramilitares, guerrilleros y delincuentes que se han tomado la política en Colombia. Su presentación de los desvalidos no es menos desesperanzadora. Su Sincelejo de mototaxistas que se estrellan dejando un halo de destrucción, encarna, en sus palabras, el espíritu suicida de las corralejas engañosamente extintas: “Quienes vivieron la tragedia del 20 de enero de 1980 en Sincelejo recuerdan que ese día el mundo se oscureció como este martes de marzo (…) [Hoy] la ciudad parece contagiada por la cultura de las corralejas. La gente viaja a mil en mototaxis ruidosos que van dejando la estela de humo, de heridos, muertos, huérfanos y viudas”.
Tanto los paramilitares reinsertados como los guerrilleros y los empresarios de la guerra son objetivos de su pluma, como lo es la ideología comunista: “Nuestros jugadores eran de La Bajera, uno de los barrios más pobres y tradicionales del pueblo y donde el comunismo se regaba como verdolaga en playa (…) solo cuando ya el pueblo se nos había salido de las manos y nuestros corregimientos se desarraigaron y sus hijos inocentes y buenos fueron llenando los espacios vacíos que iban dejando ‘los riquitos de la plaza’, hasta que un día no hubo más que pobreza absoluta y abandono. Todos perdimos algo en la guerra. Todos nos empobrecimos. Todos nos desplazamos. No quedamos ni riquitos de la plaza ni pobrecitos de las orillas.” El paramilitarismo no es menos condenado, y con éste las políticas de perdón del Estado: “Los reinsertados de las autodefensas caían como moscas en la calle cuando iban a cobrar su mesada, como en El Banco, Magdalena, donde dos muchachos fueron acribillado en una emboscada en pleno centro, uno sobre el otro”.
En una nación marcada por las cicatrices de los falsos positivos, Alfonso comenta con acrimonia: “La salud en este pueblo ha sido uno de los objetivos claves de la corrupción armada (…)  No habían matado a diez guerrilleros en enfrentamientos, pero mientras creaban el terror para apoderarse del territorio, mataron a más de tres mil personas. Primero las dieron por desaparecidas y hoy, cuando todo parece calmado, han empezado a aparecer enterradas en fosas comunes.”
Su voz franca cede con frecuencia a aquella de sus amigos y parientes, entre las cuales destaco la del Tío Manuel, quien narra un tratado sobre las culebras asesinas en un cerro de la Sabana. Atacado por las sierpes en tres ocasiones, la última casi mortal, Manuel recuerda con tristeza a su padre, quien con su fe movía montañas: “El rezo del abuelo –escribe el autor-, era tan poderoso que las culebras se morían solitas en las pajas.”
  Ilustrando una creencia profundamente arraigada entre los campesinos, aquella que las mujeres embarazadas paralizan y matan las serpientes, Manuel relata como Mercedes y Toña, embarazadas, se personaron ante un ofidio que cayó muerto de inmediato boca abajo, índice inequívoco que el sexo de los niños era masculino.
La vida cotidiana de Sincelejo y la Sabana, lejos de ser idílica, le revela con frecuencia la deshonestidad de sus habitantes y la indolencia de sus instituciones, como cuando un amigo cronista le confiesa que prefirió usar su cama a la suya para seducir a una meretriz: “El Cronista me confesó que había desengrasado la cena con aquella mujer tan fácil (a lo mejor era una puta callejera y reservada), en mi propia cama recién apartada y que la de él había quedado intacta. ‘Con razón las sábanas estaban húmedas’”, o cuando narra la deshonestidad festiva de sus vecinos barranquilleros: “Los barranquillero, como siempre, al bajarse el vendedor, iban felices; lograron, con habilidad, que el vendedor le diera vueltos dos veces. Uno de los paquetes les había salido gratis”. El Carnaval de Barranquilla es en este libro el referente de una brújula temporal, como lo es el día de acción de gracias para los americanos, o la navidad para los cachacos, lo que le permite formular una que otra crítica a los días de febrero: “El disfraz de Marimonda es como para quitarle el morbo al sexo”
El estilo de Hamburger es confesional y conversacional, si bien a menudo el novelista cede el espacio al cronista. La infidencia también da espacio, con esa discreción tan propia a los escritores de la generación del Boom Latinoamericano, a relatos un tanto escabrosos de la moral de fin de siècle, como cuando relata las venturas de un amigo seduciendo a una mujer, o cuando describe a una niñera que desvela al autor y que es oportunamente despedida por su esposa.  Su “mirada azucarada” –para usar la expresión del autor-, se clava a menudo en las formas de las doncellas sabaneras: “… la muchacha que nos atendía: una morenaza de nalgas firmes, con un descaderado que le dejaba ver la curva que le bajaba asomándosele por la abertura de la espalda afuera y se le introducía por el panti blanco que le sobresalía sin reservas del jean”. Cierta picardía o complicidad masculina se manifiesta en su crónica de un reinado de belleza provincial, del cual el autor es jurado: “Ninguna [reina] pasaba de 17 años y todas querían llegar vírgenes al matrimonio, y encontrar hombres dispuestas a quererla, respetarlas y llenarlas de hijos. Eso sí, que las dejaran estudiar. La candidata del barrio El Tunal no tenía nada que hacer. Era la más alta, pero muy desgarbada. Al igual que Erika, de buen trasero, pero de dientes abiertos y de desgarbado bailar (…) pero yo, acucioso con mis ojos inquisitivos, dudé de la morenaza del barrio El Tendal, por sus anchas caderas y sus labios carnosos, rojos como la manzana. Su voz, inclusive, para un buen catador como yo era el de una mujer con honda experiencia en el sentido carnal de la expresión”.
Los celos de su esposa ocupan, no sin fundamento, varias páginas del libro: “Todo en el sexo es dañino, hasta el amor. Demasiado amor empalaga, porque se convierte en celo”, y “Una mujer celosa es tan peligrosa como el filo de un hacha que cuelga del techo del ancho”. Sus titubeos a la hora de aceptar que la separación es la mejor solución a los celos de su cónyuge alcanzan una lucidez Sthendaliana:“El pretexto para volver [a mi mujer] han sido los hijos, pero en el fondo es la falta de plata”. Su desencanto con las mujeres es mayor cuando descubre trazos de brujería en un pariente con quien tuvo una álgida discusión: “Cuando Pedrito, incrédulo hasta entonces de la brujería descubrió que lo venían trabajando con magia negra, la cosas empeoraron, pero ya habían dos hijas de por medio”.
La diabetes, que en un comienzo parecía atormentar los días del autor con sus prohibiciones alimenticias y etílicas, va cediendo a la joie de vivre con ese humor tan propio de la novela picaresca española: “-Claro, Whisky, a mí sólo me hace daño el que compro, el que me dan ni cosquillas me hace”.
El escepticismo del autor, quien ha aprendido a no creer en sus congéneres, se ve conmocionado cierta tarde en que un taxista le responde que “nadie ha vuelto del más allá para decir que existe una vida después de la muerte. Y al que ha regresado no le han creído”. Al cabo de unos meses el autor encuentra en Cartagena a un médico de apariencia china, quien le prescribe que en su ser “estaba instalado un ejército de espíritus del mal que me nublaban la razón, que me cubrían el rostro con una máscara ardorosa. El médico se concentraba al máximo y los hallaba .por  entonces. Primero los contó en tinieblas, tenía 75 en total (…) La idea maligna de mis enemigos era que sufriera un accidente que iba a dejarme sin piernas y me arrastrara por el suelo como un reptil”. Su pronóstico traza sus males al odio de una mujer que desea verlo mendigando en las calles de Sincelejo, deseo que el autor encarna quizá sin darse cuenta en uno de sus primeros relatos. En un capítulo memorable, que sólo puedo comparar a otro de Kundera, el autor siente envidia de la plácida vida de un mendigo: “Esta mañana un mendigo refinado que funge de portero en la emisora donde hablo, me pidió dos mil pesos para el desayuno. Y yo, que llevaba la plata en el bolsillo, no pude desayunar (…) Eso sí, no tendrá que asistir a la DIAN a pagar impuestos ni debe sufrir los efectos de la parapolítica, que por estos días sacude los cimientos de esta ciudad caótica (…) No alcanzo a descifrar la mirada del loco, recojo mi libreta y me marcho caminado por la calle del Cauca, pensando si este loco tendrá el azúcar tan alto como el mío”. En sus últimas páginas el autor se encuentra con amigos enfermos que prescriben que no hay que darle importancia a las enfermedades, algo que ya el canto del juglar Pacheco anunciaba en la página 39: “No le prestes atención a eso (…) Mámale gallo”, y que Miguel Manrique enfatiza: “Se olvidan que uno es lo que come. Calculen ustedes, un hombre que se levantó con yuca harinosa asada y suero del bueno, puro sabanero, y que se lo prohíban antes de cumplir los sesenta años, es un homicidio sentimental”. “Y yo espero morir de todo, menos de diabetes”. “Coincide Samuelón en que gran parte de la enfermedad está en la psiquis”.  
“Ensayos sobre la Diabetes” es también una odisea por los mares de la enfermedad, el dolor, los celos, el desprecio y la sanación. El aprendizaje del escritor culmina, como es propio del Bildungsroman, en la felicidad estética; en sus dos últimas páginas su prosa comulga con la de su paisano Amaury Pérez Banquet, quien lo lleva a descubrir que también en la lejana Italia se narran eventos tan sui generis como en la ardiente sábana que inspira sus desvelos.


Thursday, September 17, 2015

Artistas y poetas - epílogo a "Himnos a la Muerte"

¿Tu valentía se atrevería
a todo conmigo?

Leyla Margarita Tobías Buelvas



El poeta, a diferencia de los académicos, no escribe dogmas; su canto es de hecho un conglomerado de voces que ha escuchado, comprendido, amado y masticado a lo largo de sus días: versos azules y rojos, despreciados y adulados, criminales y de abolengo, solitarios y confabulados, libres o comprometidos. Karl Jung y Joseph Campbell señalaron que los artistas crean arquetipos universales en sus obras. Amén de la verosimilitud, que no requiere de fidelidad cronológica, el artista más genuino posee, en palabras de Michael Chejov, un ego elevado que le permite hacer suyo cualquier rol, apropiarse de una vida extranjera, incluso aquellas que la sociedad condena. La única profesión que acoge el sufrimiento con júbilo es la actuación; no deja de sorprenderme las penalidades que tuvo que sufrir Heath Ledger para encarnar un personaje desenfrenado, recobrado del infierno o de los pensamientos más siniestros, arquetipo de la maldad congénita. El Guasón debía ser inhumano porque la humanidad de hoy es tan inhumana que aplaude la construcción de muros entre las naciones.  Ibsen y Herman Hesse comprendieron que en una cultura supeditada a las imposiciones de una mayoría, la construcción de la personalidad era una necedad:


Uns ist kein Sein vergönnt. Wir sind nur Strom, 
Wir fließen willig allen Formen ein 1

 



Los poetas conmueven a los dioses con oraciones que componen y que -para el deleite de los epigramistas-, sacerdotes y fariseos plagian e instauran como dogmas; sus lecturas y sus memorias les permiten anticipar las intenciones de sus enemigos; poseen, como Tiresias, el don de la adivinación, que Isaac Asimov llamó psicohistoria o el pronóstico del porvenir a partir de su estudio enciclopédico del pasado. Aspiran, como Esquilo, Lope de Vega, Brecht y Shakespeare a reescribir su vida y la del mundo, pues crean en cada personaje un ser cercano a sus afectos; su labor requiere de luz y transparencia, esto es, de altruismo, idealismo que los mancomuna con Dios, a quien aman o imprecan según sus creencias más íntimas, y quien con frecuencia los unge como profetas, e.g., San Pablo, Kierkegaard, el profeta Isaías -quien Hugo celebrase con pasión- y el inmortalizante Homero:

μῆνιν ἄειδε θεὰ Πηληϊάδεω Ἀχιλῆος 2

En civilizaciones primitivas y modernas fungen como administradores, embajadores, sacerdotes, pitonisas y santos. Como Hildegarda de Bingen y James Joyce, tienen certeza de su divinidad y ven en cada ser viviente a un nuevo hermano. Conversan con lobos como San Francisco de Asís y dan voz a los demonios, como el autor de El Libro de Job. Se lamentan de su existencia e.g., Calderón: Pues el delito mayor del hombre es haber nacido,  e insultan a Dios para reafirmarlo, e.g., Beckett: ¡Ese bastardo! [Dios] ¡No existe!, la misma voz que por boca de Estragon se compara con Jesucristo: ¡Siempre lo he hecho! Lo que para los artistas es diversidad, es inconsistencia para una humanidad educada en definiciones de avisos publicitarios, y que a duras penas ha preservado la obra de genios como Menandro, Bach, Poe y Kafka tras su deceso. En su afán de promulgar las enseñanzas de Sócrates, su maestro, Platón instauró la academia con el fin de concientizar a nuevas generaciones de las implicaciones éticas de las ideas.


Los poetas son necesariamente apasionados; obras maestras de la literatura como Marco Polo, Don Quijote de la Mancha y Antes que Anochezca fueron concebidos en prisiones. Ya Jesucristo, quien cantó a la posteridad en parábolas, fue calumniado por su movilidad social, pues al salir del templo se reunía con mercaderes. No es sorprendente, por lo tanto, que la mayoría de los poetas se aferren a su soledad, como Raúl Gómez Jattin: 

Los poetas, amor mío, son 
Unos hombres horribles, unos 
Monstruos de soledad, evítalos 3

Confesión que George Bernard Shaw presenta con ironía en Hombre y Superhombre: "The true artist will let his wife starve, his children go barefoot, his mother drudge for his living at
seventy, sooner than work at anything but his art".

Soledad en Dios, prescribe San Juan de la Cruz: imaginación poética e intercesión, pues a través de la palabra los poetas inmortalizan su entorno; condenan a sus oponentes, como Miguel Ángel, y defienden a sus protectores, como Quevedo. Sus meditaciones son en realidad conversaciones con Dios, sea éste el Ser, una creencia o una figura imaginaria, de los cuales sólo queda el residuo de sus versos; fue Nietzsche, quien, como Baudelaire, compuso odas a su divinidad antes de morir. 

El artista, el filósofo y el espectador sensible son todos poetas, aquellos que hacen de la belleza su compañera, a quien buscan y encuentran en cada pena o alegría, a cada esquina, en la admiración aristotélica que es el conocimiento, pues la vida misma es poesía: el alba, el canto del gallo, un retrato, una sinfonía o una actuación memorable. Pero plasmar la esencia en obras de arte tiene un costo. Los artistas hacen de su alma una casa de ventanas a la que colibríes, pumas e insectos llegan, y en donde los conflictos de convivencia son frecuentes.

Platón percibió que el cascarón de las creencias generales es el de las sombras o falsas imágenes de una caverna, enseñanza desafiante que dejó al desnudo la necedad de las almas condenadas, aquellas que en palabras de Bernard Shaw prefieren los tumultos y arrebatos de una confabulación a la placidez de una ópera de Wagner. Su audacia, ejemplificada en Eurípides, quien fue además de poeta dramaturgo, actor, cantante, bailarín, escenógrafo y consejero gubernamental, le  granjea  condecoraciones, pero también persecuciones, calumnias y destierros. Con los años, empero, su sensibilidad vence a sus más férreos enemigos: Plutarco recrea la historia de unos soldados que iban a ser ejecutados por los espartanos, y quienes antes de su inminente muerte se salvaron en virtud de unos versos que declamaron de Eurípides.  L’Amour fou que los franceses sintieron por François Villon fue motivado por su poema a Nuestra Señora de París: 

Dame du ciel, régente terrienne,
Emperière des infernaux palus…. 4

Sin reparar en la indiferencia de sus coetáneos, quienes insistían en la superioridad de Ben Jhonson, Shakespeare, acuciado por necesidades económicas, abandona las tablas tras décadas de consagración y se dedica a comerciar insumos; en vísperas de su mudanza de Londres concibe The Tempest una obra de teatro sobre el destino del poeta, que brilla gracias al perdón, y donde se revela como maestro espiritual de su comunidad, intercesor de los destinos, narrador de aventuras y demiurgo de sentimientos que consuelan:

Unless I be relieved by prayer, 
Which pierces so that it assaults 
Mercy itself and frees all faults 5

Las civilizaciones comprenden, como Whitman celebra, que el destino último de su lenguaje, su historia y sus vivencias es ser un personaje a bordo de sí mismo:

I celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you 6

Grecia permanecerá en la Unión Europea por las sentencias de Sófocles, quien encarnó en Antígona las arbitrariedades de un Estado, y el Imperio Español seguirá siendo imperio por los versos de Quevedo: 

Polvo serán, mas polvo enamorado

Garcilaso: 

Sólo y lejano en tierra ajena 

O Calderón: 

¿La vida? Una ficción donde el mayor bien es pequeño

Poetas que junto a Cervantes, Lope de Vega, Sor Juan Inés de la Cruz y Tirso de Molina hicieron de palabras sus espadas, consolidando una península y un continente hoy dividido por facciones.

Los socráticos desconfiaban de los vates, pues veían que sin imponer un discurso eran incondicionalmente amados. Homero, Shakespeare, Goethe, Ibsen y Chéjov crearon personajes filosóficos que a la postre devendrían el Alter-ego de los líderes que aún modelan sus progresistas gobiernos. 


La aprehensión de los sofistas o minor poets, no carecía de argumentos, pues las naciones hoy sólo imponen laureles sobre sus poetas. Luis XIV los prefería a los políticos,  acaparando la genialidad de un Racine por el bienestar de la Flor de Lis, y los ingleses, quienes ensalzaron al delirio a Óscar Wilde, se ofendieron cuando su Dandy les señaló en carne propia su doble moral, atrevimiento que deslumbró a un imperio y le valió una sentencia a trabajos forzados. Años después Óscar confesaría con entrañable sarcasmo que ya que había vivido el éxito debía experimentar su caída, destino que había anunciado en El Príncipe Feliz con una ternura reservada a los niños: 

You have rightly chosen," said God, "for in my garden of Paradise this little bird shall sing for evermore, and in my city of gold the Happy Prince shall praise me… 7

En tanto nuestras sociedades, en el camino a su autodestrucción por el consumismo, pregonan la urgencia de enriquecerse en avisos que abruman los caminos, los poetas cantan a su felicidad en un mundo infeliz. Escribir es un ausentarse de la vida, de la conversación, de la fiesta, del gobierno, en aras de alentar la fiesta, la conversación, la vida, el gobierno. Aristóteles prescribió que sólo un filósofo podía gobernar con equidad; Alejandro Magno asumió su filosofía e hizo de su hipótesis el más grande imperio.

El poeta habla del Ser y la eternidad con mayor convicción que el físico a quien agencias de mercadeo presentan como sacerdote metafísico. Son los artistas, como Adorno prescribe, quienes revelan las melodías y cacofonías de su era; las baladas y sonetos de la pureza y las anatemas y aforismos del vicio, voces que cohabitan su imaginación como niños que precisan de una maestra que los guíe. Su biografía es una serie de aparentes contradicciones, pues sus versos expresan sentimientos que varían como la vida misma.   Es por ello que su inventiva no tienen necesidad de coherencia, detalle que inquietó a Fritz Lang y a Jean-Luc Godard a propósito de Hölderlin. Su locura es aceptada por la mera audacia de ser poeta, por las emociones que sus versos suscitan, como reza la tumba de un bardo griego:

Deja, Oh, Madre del Cielo 
Que mis versos sean como flechas
Que traspasen el corazón de quienes me escuchan

Las imágenes del cine fueron en su origen versos, tal y como lo demuestra Eisenstein en sus estudios sobre cine: diálogos y pensamientos que sin pretender imponerse modelan la visión del mundo. 

¿Quién duda que películas como El Ladrón de Bicicletas, Pequeño Gran Hombre, El Último Tango de París y Filadelfia han contribuido a las libertades civiles de las sociedades más progresistas a comienzos del siglo 21? 

Este volumen reúne cinco poemarios que compuse en conversaciones solitarias. Descubrí la literatura como casi todos, en el colegio, y mediante una colección de libros infantiles que mis padres nos obsequiaron: hermosamente ilustrados en pasta dura sus páginas alternaban crónicas de Louis Peru de Lacroix con poemas de García Lorca, adivinanzas populares, fábulas de Perrault y cuentos de las Mil y Una Noches, lecturas que  animaron mi invención. A los 16 años gané un concurso de poesía a la Virgen en el Colegio San Pedro Claver de Bucaramanga; dos años después publicaba mi primer poema en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Javeriana.

Hacia mediados de 1998 llegué a Portugal, en donde rentamos un apartamento con vista al Río Douro, que en español traduce Río de Oro, y el cual -no hay coincidencias,- es el nombre del río que baña los flancos de mi ciudad natal, Bucaramanga. Allí escribí al año siguiente, un doce de marzo, Himnos a la Muerte.

Sobre las Playas Griegas es un canto al amor desde bodas, aventuras e idilios; Plegarías, escrita sobre las bellas praderas de las afueras de Manchester, traduce mis conversaciones de soledad en Dios; Ciudades que me Desterraron es un estudio de los prejuicios de las sociedades que visité; El Azar y la Niebla una miscelánea de sentimientos o pensamientos. 


Notas


1 Ningún Ser nos es dado. Apenas somos corrientes

Dóciles fluímos en todas las formas
2 La cólera, canta Diosa, de Aquiles, hijo de Peleo
El verdadero artista dejará que su esposa sufra hambre, que sus hijos anden descalzos, que su madre se esmere por sobrevivir a los setenta años, antes que dedicarse a algo que no sea su arte.
4 Dama del Cielo, regente de la tierra
Emperatriz de las infernales explanadas…
5 A menos que sea aliviado por la oración
Que atraviesa lo que asalta
La piedad, incluso, y nos libra de las faltas
6 Celebro mí propio yo, y canto a mí mismo
Y lo que yo presuma tú lo presumirás
Pues cada átomo que me pertenece es también tuyo
7 Has elegido bien”, dijo Dios, “pues en mi jardín del Paraíso esta dulce ave cantará por siempre, y
en mi ciudad de oro el Príncipe Feliz me vanagloriará”.

Friday, August 21, 2015

¿Cómo se adquiere el Talento?



A Leyla Tobías, al reflejo de las playas de Tolú


Los rusos argumentan que el talento es innato; cierta tarde, en Bishkek, la decana de mi facultad -se llamaba Svetlana-, me presentó su bebé en una reunión de la Fundación Soros para la cual trabajaba. “Tiene el mismo coeficiente sonoro de Mozart”, me dijo aludiendo a los extraños exámenes sicológicos soviéticos y a la película Made in Hollywood Amadeus (1984) de Milos Forman, en donde el gran músico austrogermano compone variaciones a una pieza de Salieri mientras se jacta de la facilidad de su arte. Entonces barrunté una infancia infeliz, Svetlana presionando a su crío para que corroborase su ensorbecida tesis. 

El talento -lo promulgan los taoistas-, es fruto de la perseverancia. Schiller escribió que concebir un proyecto dramático es lo más fácil; lo difícil es ser consecuente con él, corregirlo, reescribirlo, refutarlo, leerlo, tacharlo, representarlo y finalmente publicarlo es más valeroso que anunciar al mundo que con dados genes el niño algún día obtendrán un Grammy o, con su suerte también innata, un Óscar. Los versos de Virgilio -traducidos por Borges- se aplican a la guerra y a la poesía con igual denuedo:


Hijo mío, aprende de mí el valor y la fortaleza genuina
De otros, la suerte

La sicología cree que el Alter-Ego precede al ego y lo moldea; ya Juan Vives insistía en la necesidad de contratar docentes que fuesen modelos de comportamiento para sus alumnos. La sociedad no puede, de hecho, culpar a un egresado que desfalca el erario público cuando las mismas prácticas turbias del congreso reproducen las de los pasillos de una facultad en donde las recomendaciones personales pesaron más que el conocimiento o la producción literaria y artística. Dado que en Colombia las directivas se dedican más a la política que al conocimiento,  lo más aconsejable es reparar en las lecturas y los escritos de aquellos docentes consagrados a la investigación. Recuerdo con agradecimiento las clases en donde las influencias personales o familiares de los alumnos carecían de importancia: Fernando Vázquez en literatura, Gilberto Bello en sociología, Fabio Rubio en epistemología, Francisco Sierra en ontología, Gerardo Remolina SJ en idiomas comparados, Chuck Dyke en política, Eran Preis en guión, Michelle Parkerson en documental y Warren Bass en cinematografía. Otros Alter-ego o modelos virtuosos fueron los escritores y directores de cine que me cautivaron, desde Platón hasta Gilles Deleuze, desde Buñuel hasta William Friedkin. 


El talento crece al tiempo que se comprende la vida diaria, y para comprenderla nada más válido que la paciente lectura de historia, novelas y obras de teatro. Los grandes lectores son consultados como sabios porque viven lo que ya han leído; comprensiblemente Moisés y Marx fueron acogidos como profetas; el primero había estudiado las bibliotecas de los faraones durante su juventud, como lo demuestran trazos de El Libro de los Muertos en el Pentateuco-; Marx fue, ademas de lector de filosofía, un estudioso de la poesía, el cuento y la novela, y tanto Thomas Mann como Lukács coinciden en trazar varias de sus ideas a los poemas de Hölderling.  

Los grandes poetas son sabios, por cuanto su mayor interés es apropiarse de la esencia del comportamiento humano. La Iliada, por ejemplo, comienza anunciando el castigo a los Aqueos por el rapto de la hija de un sacerdote probo. La moraleja es que un acto de arrogancia grupal es castigado, sea obra de los dioses, sea mera coincidencia. Tucídides relata con un convencimiento que hoy escandaliza al historiador que irreflexivamente denuncia falsedades en todo lo que no se se adapte al principio de causalidad, olvidando que el principio de causalidad no es un criterio de realidad sino un condicionamiento del entendimiento. Que la peste de Atenas sea resultado de la masacre de Samos es, para éstos, una mera coincidencia, como lo es que Alemania haya sido devastada como castigo por el exterminio de los campos de concentración, o que en Colombia la guerra continue porque persisten individuos que, obedeciendo las hipótesis  de manuales en boga de sicología, dicen a sus pacientes que el asesinato que no es castigado por la ley no será tampoco castigado por los dioses. 


Leer las biografías de los grandes hombres prepara así mismo al artista que cultiva su talento, por cuanto él o ella confrontará situaciones afines a aquellas de nuestros héroes: envidias, intrigas, alianzas, celadas y batallas; reconocimientos, honores y adulaciones; zancadillas, difamaciones, calumnias y, si acaso, el triunfo, puerta a la ciudadanía universal en una era ávida de héroes y leyendas. 


Saturday, February 28, 2015

¿Indio o hindú? Un caso de neocolonialismo lingüístico

El pasado mes de enero, en una entrevista con Vanguardia Liberal, me preguntaron si en español de decía “indio” o hindú” para referirse a los nativos de la India. Respondí que aquel era un ejemplo del neocolonialismo, fuerza paternal y anónima que cohibe al ex-colono del dominio de su propio idioma. “Indio”, de hecho, fue empleado por más de quinientos años como sinónimo de “indígena” en todos los países en que se hablaba español. Recientemente, a causa de la globalización, ha surgido la peregrina teoría de que el término correcto es “indio” y que “hindú” debe ser empleado solamente para quienes practican el hinduismo como credo. ¿Cuáles son las causas de esta repentina idea, tan ampliamente divulgada, incluso contra los preceptos de la Real Academia de la Lengua Española? El concepto parte de los mismos hindúes, quienes emplean en inglés el vocablo “Indian” para referirse a los nativos de la India y “Hindi” para referirse a quienes practican la religión hindú. Dado que el inglés es una de las lenguas oficiales de la India, empleada durante décadas de guerras de independencia, los indostanos distinguieron dichos vocables al punto que ya es una ofensa para un hindú del sur, esto es, un tamil, que lo llamen “Hindi” en una lengua que ellos consideran cuasimaternal. 



Las primeras críticas al uso de la palabra “hindú” en español parten comprensiblemente de los hindúes que estudian el español como un idioma derivado del inglés, supeditado a sus vaivenes lingüísticos. El creer que la semántica de dos términos idénticos en lenguas emparentadas es la misma en una y otra es una presunción que se presta a equívocos, y es muy generalizada incluso entre hablantes hispanohablantes. Alfonso Reyes nos habla de una guerra que impidió entre Argentina y Brazil durante su estadía en Buenos Aires como embajador de México, en razón de la confusión que se dio en la prensa por el término “apenas” : en tanto que “apenas” en español es sinónimo de “a duras penas”, en portugués significa “solamente” o "difícilmente”. “Apenas ganha eleições” es una hazaña presta a ser malinterpretado por hispanohablantes que acusan una burla en la victoria.


La causa principal de esta confusión deriva no tanto de las raíces latinas y griegas que mancomunan al castellano con el inglés, sino del neocolonialismo aún imperante en la India, en donde el inglés devino referente obligado de disputas lingüísticas entre las 19 lenguas oficiales del Indostán: si hay algo que corregir acuden a la lengua de Shakespeare -cual huérfano que acude a su madrastra-, empleándola literalmente, tal y como ocurre con el español de los puertorriqueños: “Vamos al mall”. 


En el español, a diferencia del inglés, es muy fácil distinguir términos con varias acepciones por su contexto. Así, por ejemplo, sabemos que en la frase anterior “español” no se refiere a alguien oriundo de España, sino a un idioma de la península ibérica. El castellano es, por lo demás, como el francés, una lengua de análisis, rica en adjetivos sustantivados: “No todos los hindúes son vegetarianos, sólo quienes practican el hinduismo”. 


Decir “tengo varios amigos indios” es, por lo tanto, academicista en un continente en donde los indígenas aún se refieren a sí mismos como “indios”. ¿Y que ocurre si la globalización nos obliga a distinguir ambos términos como ocurre en la India? En tal caso valdría más emplear el término “hindi” para referirse al practicante de la religión hindú. Un neologismo con seguridad tendrá mejor fortuna que una corrección aparatosa, si acaso humillante, por no decir confusa, sobre millones de parlantes.

El mismo razonamiento se aplica a "India" sobre la India, una transliteración del inglés que sacrifica el artículo castellano. Tal es la presión de los internautas que la RAE acepta hoy por hoy ambas acepciones. 

Otro dilema lo plantea la semántica despectiva que el vocablo “indio” conlleva, hasta el punto que los intelectuales prefieren hablar de “indígenas”. La acción afirmativa ataca estos vocablos, llegando incluso a prohibirlos, tal y como sucedió con “nigger” en los Estados Unidos. La práctica ha demostrando, sin embargo, que las palabras condenadas adquieren un uso más fuerte en las mazmorras del insulto.


Wednesday, June 11, 2014

El artista audiovisual latinoamericano, a las puertas de la utopía




Resumen: Ante el auge contemporáneo de la comunicación audiovisual y del acceso a bajo costo a las plataformas multimediales, el autor analiza la crisis de los centros de producción cultural y su relación con las dinámicas de producción audiovisual en el mundo globalizado. En razón de sus problemas económicos y sociales, y en virtud de sus riquezas naturales, los directores audiovisuales de Latinoamérica reúnen las condiciones idóneas para la representación de una nueva utopía.


1. La crisis de los centros de producción cultural



En 1982, en su ”Sociología de la Cultura” Raymond Williams recobró la definición de cultura cuestionada por los émulos de Herder -cuya concepción original fue recientemente recobrada en el contexto de la ilustración (Denby, 2005)-, con el fin de estudiar las relaciones de producción cultural entre artistas, intelectuales, burócratas y espectadores. Las universidades, las escuelas de arte y los movimientos de avant-garde eran allí centros de lo que el padre de los estudios culturales británicos denominó la producción cultural asimétrica. El arte y el pensamiento crítico del siglo 20 palidecía, por contraste, ante la simetría -o reciprocidad económica- de los medios de comunicación masiva.   Cuatro décadas más tarde las relaciones sociales son revaluadas en razón de los cambios tecnológicos, una acción que ya Williams había anticipado a partir de las variaciones que la producción cultural manifestaba al vaivén de las innovaciones tecnológicas. Hoy Wikipedia, las redes sociales y el generalizado intercambio de películas y libros electrónicos amenazan con reducir las universidades y los medios de comunicación a un rol meramente institucional y de vigilancia.
 

La producción cultural se ha tornado ubicua, y el poder de los medios de comunicación de seleccionar y desdeñar noticias se ve condicionado por las tópicos de moda entre los internautas. La pesadilla de Spengler y Orwell, aquella de un universo de hombres que cedían su capacidad de pensar a periodistas y tiranos, pareciera diluirse en los albores de la globalización. Pero al tiempo que los problemas tecnológicos de antaño encuentran soluciones innovadoras en razón del desarrollo impulsado por las grandes corporaciones, el problema del daño a la ecología se acentúa, a la par que los mecanismos de censura a la libre expresión se delinean con más fuerza. Y si la modernidad cultivó la premisa de una prensa libre, el siglo veintiuno evidencia los condicionamientos de dicha ilusión; el lenguaje imparcial de los periodistas se ve confrontado por formas de expresión que si bien no eran ajenas a la literatura parecían haberse desgastado en un mundo puritano, subproducto de la reforma protestante y la contrarreforma católica (Guillebaud, 1998).  Las burlas inapropiadas de Aristófanes, las indecencias de Pantagruel y las anatemas de Quevedo encuentran hoy expresión en las plataformas multimediales de las redes sociales, en donde la información audiovisual predomina sobre la escrita: en donde el verso prueba ser más contundente que el poema, la anatema más efectiva que el ensayo, la música más conmovedora  que  el  discurso,  y  el  sentido  común  más  valedero  que  la  ley.  El  ideal  del espectáculo completo wagneriano vive hoy en la arena virtual, en donde la moralidad se ve continuamente reformada por tendencias de comportamiento universal.

2. Génesis de las abducciones

En un estudio prospectivo realizado en el 2007 para el Ministerio de Cultura de Colombia, concluimos que el énfasis para el desarrollo del audiovisual en Colombia no debía centrarse en el conocimiento tecnológico, sino en el estudio humanístico del cine como arte y del audiovisual como medio de expresión cultural, refinado mediante el estudio exhaustivo de las técnicas de guión audiovisual.   Entonces anuncié el fin de la emulsión fotográfica a una concurrencia escéptica que aún trataba con condescendencia el video digital; la definición de cámaras como la RED 6k Dragon le han dado el coup de grâce a la emulsión cinematográfica. Dicha hipótesis partió entonces de una analogía con dos procesos tecnológicos afines: 1) la imprenta, que se impuso sobre el manuscrito en razón del auge de una clase burguesa capaz de leer publicaciones impresas, y 2) el auge del sonido sincronizado sobre el mimo, muy a pesar del grado de perfeccionamiento del cine mudo. En ambos procesos surgieron medios de reproducción cultural al alcance de un público ávido de innovación tecnológica: el bajo costo del libro y la película sonora propició la recepción de nuevas tecnologías, del mismo modo en que el audiovisual casero se propaga hoy en razón del bajo precio de los computadores y los teléfonos inteligentes.


Los escritores clásicos creían que la historia debía estudiarse para evitar los errores del pasado; el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov acuño en 1950 -tras su relectura de la obra de Edward Gibbon “History of the decline and fall of the Roman Empire”-, el término Sicohistoria para referirse a la capacidad del intelectual de descifrar el futuro mediante el estudio del pasado, ciencia interdisciplinaria entre la matemática, la sicología y la historia; dicho proyecto arrojaría luz sobre uno los interrogantes de la lógica propuestos por Charles Pierce.   En sus Collected Papers Peirce (1931) formula las abducciones como aquellas pertinentes a las hipótesis. La abducción es, en sus palabras: “el proceso de formar hipótesis explicativas (…) La deducción prueba que algo debe ser; la inducción muestra que algo es de hecho, operativo. La abducción sugiere sencillamente que algo es” (V, 171). Su perplejidad lo conlleva a preguntarse sobre las condiciones para la formulación de una abducción (V, 171).
 

Carl Sagan menciona en la serie de televisión Cosmos (1980) que fueron la ausencia de explicaciones plausibles sobre la organización del universo las que llevaron a Kepler a postular su nueva organización del cosmos. No obstante, Peirce no escribió sobre la formulación de abducciones en la historia, la literatura y la filosofía -columna vertebral del humanismo desde el pensamiento griego-, sin duda porque la abducción corresponde propiamente al juicio literario. Los Ensayos de Montaigne son un compendio de abducciones sustentados con lecciones de historia y poesía grecoromana. La poesía filosófica, como la llamaría Novalis, acabó emulando el discurso de la historia, validando el antiguo postulado de Aristóteles sobre la ascendencia de la poesía, “más filosófica que la historia” (Poética, i451b-8). Rousseau emplearía libremente la fábula literaria y el genero confesional como medio de disuasión; El Contrato Social fue en su origen una utopía modelada desde la historia.

3. Procesos dinámicos de comunicación audiovisual en la era globalizada
En 1991 Francis Ford Coppola confesó en Hearts of Darkness: A Filmmaker's Apocalypse (1991) que el cine acabaría el día que una niña cogiera una cámara portátil y rodase una película prodigiosa. Pero en una era en que es posible realizar cine con escaso presupuesto, el cine aún requiere altos costos para su producción y distribución, escollo que hoy distingue el cinema de Hollywood de aquel de los países emergentes, cuya mayor aspiración es la de obtener un Óscar a la mejor película extranjera o cuando menos participar en uno de los festivales de cine y video de Europa o Estados Unidos. El monopolio de los medios de comunicación juega un papel preponderante en la ascendencia de Hollywood, pero también décadas de hacinamiento del público global en la caverna platónica. Una de las experiencias que más me asombraron al momento de realizar una película sin presupuesto con mis estudiantes en la UNAB, fue la marcada preferencia que ostentaban hacia los autos nuevos, las ropas de marca y los aparatos costosos; poco importaba que su protagonista fuera de clase media: los estudiantes querían, en palabras de uno de ellos que el filme quedase “como uno lo ve en cine”. La moda identifica los hogares con las viviendas, los vestidos con los personajes y las camas con los edificios en su esfuerzo condicionado por crear diferencias sociales. Un joven puede vivir en una habitación compartida , en un pequeño estudio o en una mansión. Incluso podemos hacer del mundo nuestra casa, como los bárbaros de Tácito, pero el cine convencional ha educado a nuestros ojos en divisiones entre ricos y poderosos; las excepciones confirman la regla, tanto el Cinema Novo como el cinema soviético del fin de la guerra fría.
 

El arte de la cinematografía, primero desarrollado por payasos, magos y empresarios de vaudeville, ha sido el arte del espectáculo desde sus inicios, tal y como Max Horkheimer y Theodor W. Adorno entendieron dolorosamente en 1944 en su Dialéctica del Iluminismo. Se espera que las películas comerciales ostenten el atractivo especial a la vanidad. Después de todo, ellas son el espejo del vicio y la virtud, reproductor de costumbres y de modelos de comportamiento. La representación de una pandilla de torsos humanos y enanos que toman venganza contra los sanos en Freaks(1932) de Tim Browning acabó siendo insoportable para una sociedad incapaz de compadecerse de los intocables.
Magia, acrobacias y espectáculos de variedades conformaron inicialmente la estética del cine mudo. Sherlock Holmes Jr. de Buster Keaton (1924 ) organizó crímenes y persecuciones acrobáticas en un mundo de ensueño melodramático. El enfoque cómico de Keaton sobre el crimen  fue  reinterpretado  por  el  cine  negro,  un  movimiento  más  cercano  al  expresionismo alemán que a la comedia del slapstick.
 

Las películas comerciales de hoy son construcciones artísticas condicionadas por una cultura del exceso. La crítica social de Ladrón de Bicicletas ( 1948 ) fue recibido y archivado en las bóvedas de la historia del cine. Europa, después de todo, ya se ocupa de los desempleados.  Pero la llama de la inconformidad con ese mundo de sombras y apariencias continuó viva -baste mencionar las obras de Godard y Kiarostami-. La representación dramática, esto es, en la representación de las relaciones humanas, ha pasado a un segundo plano y ya no se especula sobre las distinciones entre arte y entretenimiento. Quien desee conocer al alma americana ha de hacerlo a través de la literatura y el teatro. Pero las reacciones contra el monopolio cobran fuerza. Dame un actor, una cámara y un computador y te haré una película, es el lema del Cinema ingenioso. La actuación es a la la cinematografía lo que el conflicto a la escritura de guiones. No precisamos ver a los personajes en grandes decorados y ropas por estrenar para comprender sus dilemas.  Una  vez  que  aceptamos  el  cine  en  su  esencia  vemos  los  escenarios  y  vestuarios fastuosos como lo que realmente son: decoración.
 

Desde mi primera juventud leí los escritos de Grotowski sobre un teatro pobre. Trabajando con actores que no eran profesionales producimos 4 obras de teatro sin presupuesto en Colombia entre 1992 y 1994. Los escritos sobre teatro de Pavis, los estudios de Deleuze sobre el cine y los pensamientos de Zeami sobre la actuación me convencieron de la naturaleza simbólica de la representación. Durante mis años en la Universidad de Temple observé y analicé en detalle las obras maestras del cine del siglo 20. La economía, versatilidad y profundidad de las películas de Dreyer, Welles y Buñuel fueron mi punto de referencia para mi primer proyecto ambicioso: Hamlet Unbound (2012) una adaptación iconoclasta de la gran tragedia de Shakespeare. Empezamos la producción en invierno de 1997, prolongándola hasta agosto de 1998, cuando me ofrecieron un puesto de profesor en la Universidade Católica Portuguesa. La precaria situación de la tecnología digital y mi investigación académica retrasó su pos-producción una década.



En 2005 fungí como profesor en la Facultad de Artes Audiovisuales de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. El reto del programa emergente era considerable. Se me pidió que enseñara a los estudiantes cómo producir y dirigir programas de 24 minutos en una ciudad  sin  industria  audiovisual,  sin  solo  grupo  de  teatro  profesional.  Los  objetivos  se cumplieron mediante la creación de un taller de actuación abierto a la comunidad. Fruto de dicha experiencia fue el filme Los Crímenes de Kennedy (2011) una película basada en mi obra de teatro homónima. Contra todo pronóstico, la película se rodó en cuatro días con la ayuda de cuatro estudiantes y un presupuesto de US4,000 dólares. 


    Carlos Fuentes prescribió en 1995 que así como hay un primer mundo en el tercer mundo, existe un tercer mundo en el primer mundo. Las prácticas del Cinema Ingenioso están así mismo siendo exploradas por los jóvenes autores del Mumblecore Cinema. Ciro ( 2010 ) de Duplass y Duplass es un retrato de la soledad y el ansia de amor en la América moderna. Estructurado como una comedia romántica, la película retrata la lucha entre John, una divorciada en sus 40 años de edad que ha caído en el amor con Molly, y Cyrus, un hombre de 21 años que mantiene una relación edípica con su madre: Molly. La cámara y los escenarios son casuales, fieles a la estética de filmar con lo que esté disponible, en donde sea posible y con quienes quieran actuar. A medida que el trabajo de los cineastas ingeniosos amenaza el monopolio, Hollywood, París y Bombay agonizan haciendo alarde de sus astronómicas inversiones en música, dirección de arte, celebridades y efectos de edición rimbombantes.

4. Escenarios latinoamericanos
El drama del cine latinoamericano es aquel de producir películas según los criterios de Hollywood y el cinema europeo. Incluso Gilles Deleuze retrocedió ante este espinoso asunto, dejando testimonio de su falta de voluntad para discutir la producción de películas en un entorno condicionado por el lucro.
 

Al igual que cuando la imprenta revolucionó la industria literaria, la tecnología digital permite la emergencia de ingeniosos cineastas de todo el mundo. Los problemas de distribución son resueltos por los avances en la tecnología de Internet, por lo que las películas ingeniosas son ubicuas. La política del hambre expuesto por Glabuer Rocha es sanada por el superávit de la era digital. Escenarios impresionantes, vestidos y decoraciones se reducen a lo que está disponible. Es cuestión de tiempo antes que Youtube y Vimeo pierdan también su exclusividad como plataformas de exhibición audiovisual. Los programas de software permitirán la fácil creación de efectos de chroma-key, facilitando o abaratando la industria cinematográfica del mismo modo que Instagram lo ha hecho con la fotografía. La proliferación de licencias de creative commons reformula al mismo tiempo la economía del espectáculo, hasta ahora organizada en torno al copyright.
 

Dichas prácticas anuncian la crisis del antiguo sistema de venta y distribución de filmes de Hollywood. Netflix se ha instaurado como el modelo a seguir, pero el intercambio global de música y video a través de torrentes amenazan su existencia. Nuevas figuras de mecenazgo aparecen  con  carácter  participativo,  ya  sea  mediante  donaciones  o  en  las  plataformas  de Crowdfunding como Kickstarter (https://www.kickstarter.com).
 

Ahora, ¿qué validez tiene la libre expresión en una nación en donde predomina el criterio del grupo sobe el individuo? El mayor impacto de las redes sociales originarias de los Estados Unidos en el tercer mundo ha sido aquel de tratar a cada hombre, mujer y niño de acuerdo a su dignidad. Esta aseveración, propia de la ilustración (Kant, 1784) resultaba contraria a un ciudadano educado en el discurso neocolonialista de la nación-estado. La reticencia del latinoamericano a hablar de sus vivencias íntimas responde ciertamente a la cultura patriarcal celebrada por Octavio Paz (1950) en El Laberinto de la Soledad, mito moderno atribuido a la apasionada traición de Malinche, pero así mismo al neocolonialismo europeo que preconiza la dependencia económica, social y cultural de sus dominios perdidos.
 

Los cambios recientes en las leyes de las naciones latinoamericanas del cono sur, como la aprobación del matrimonio homosexual y la legislación del consumo de marihuana coinciden con el auge de las practicas de interacción audiovisual y multimedia de las redes sociales. Edward De Bono (1985), quien acuño el término Pensamiento Alternativo (Lateral Thinking) para designar las estructuras variadas del pensamiento, señalaba que las ideas se imponen por sí solas; y en particular cuando la sociedad precisa de nuevas soluciones a antiguos problemas. En efecto, al asumir su gobierno J.F. Kennedy proclamó que era absurdo que se hablara en la constitución americana de la igualdad del hombre desde el siglo 18 a la par que se discriminaba a los afroamericanos en los estados sureños.
 

El neocolonialismo tampoco precisa de debate para ser refutado; los postulados de la carta universal de los derechos del hombre son hoy la ideología predominante en las plataformas de internet. Las actitudes arrogantes de los caudillos latinoamericanos -tema recurrente de los escritores del Boom-, y el discurso patriarcal arriba señalado son ya expresiones extrañas a la generación de las redes sociales.

5. Conclusión
¿Cómo crear espacios universales de comunicación audiovisual sin censura? Es la pregunta que acucia hoy tanto a gobiernos ávidos de control como a hackers, internautas y ciudadanos comunes. La creación de grupos privados de internet ya es una solución: se adquiere una existencia  virtual  como  ghetto  o  sociedad  secreta  bajo  la  leve  supervisión  de  tecnologías policiacas de control.


También podríamos considerar la propuesta de Disraelí a una Inglaterra victoriana dividida por  el  voto  universal.  La  solución  del  ministro  británico  fue  la  de  otorgar  sufragio exclusivamente a los ciudadanos con propiedad privada. Dicho modelo puede aplicarse hoy al internet, creando círculos de comunicación a los cuales se llega mediante el nivel de estudios de los participantes. Así las declaraciones de odio racial que pregone un niño, o las amenazas de bomba de una niña no tendría la misma validez que las declaraciones de un periodista en Twitter.
 

Hablar de Latinoamérica como centro de reforma de las prácticas culturales puede sonar optimista, y sin embargo es Latinoamérica la región que puede entregar al mundo su utopía. La elección del Papa Francisco ha enseñado al mundo el carácter compasivo de los latinoamericanos, como sólo se veía en sus exitosas telenovelas. El melodrama, que Gramsci considerara el lenguaje del pueblo, cumple de hecho una función de reconstrucción social, en consonancia con los postulados de la comedia antigua (Santander, 2014). Por otra parte los cambios climáticos y la abundancia de recursos naturales en una era en que la industria altera la ecología, otorgan al continente una importancia sin precedentes; prueba de ello las recientes inversiones en minería a cielo abierto. Cabría también a Latinoamérica postular una nueva organización económica mundial, aquella que reemplazará la ya a punto de estallar economía especulativa.
 

Las condiciones idóneas para la reorganización económica y social desde la libertad de expresión, la democracia participativa y la defensa de los derechos humanos son posibles en Latinoamérica precisamente por su pasado de represiones y protestas. La coyuntura entre el free hardware o la tecnología sin costo, la democratización de los medios de producción cultural, la ventaja geográfica en tiempos de cambio climático y la riqueza de recursos naturales aceleran su desarrollo social, y en ese proceso de construcción cabe a los nuevos directores audiovisuales latinoamericanos representar sus sueños desde sus cicatrices.

Referencias 

     Asimov, I. (1951).  Foundation. New York: Gnome Press.
   Aristóteles, Poética.   De Bono E. (1985). Six Thinking Hats. London: Penguin. 
   Deleuze, G. (1985). Cinema 2. L’Image-Temps. Paris: Les Éditions de Minuit.   Denby, D. (2005). Herder: culture, anthropology and the Enlightenment. History of the Human Sciences, February 2005 vol. 18 no. 1, 55-76   Grotowski, J. (1968). Towards a Poor Theatre. New York: Clarion.
  Gramsci, A. (1950). Quaderni dal carcere. Vol. 3: Letteratura e vita nazionale. Turin: Einaudi.
   Guillebaud, J. (1998). La Tryrannie du Plaisir. Paris: Éditions du Seuil.
   Horkheimer, M. y Adorno, T. (1944). Dialéctica de la ilustración. Fragmentos filosóficos. Madrid: Trotta. Jay, M.
    Kant, I, (1784). ¿Qué es la Ilustración? México D.F.: Fondo de Cultura Económica.
    Malone, A. (productor). (1980). Cosmos. [serie de televisión] . Public Bradcasting Service.
  Ministerio de Cultura. (2007). Estudio prospectivo de la formación Audiovisual en Colombia al año 2019. [Versión del SINIC]. Recuperado de http://www.sinic.gov.co/SINIC/Publicaciones/ PublicacionesDetalle.aspx?AREID=2&Id=568&SECID=66&SERID=20&TIPO=P
    Nearman, M. (1989). Sentir y actuar según Zeami. En Giorgio Antei (Ed.), Las Rutas del
Teatro (243- 252). Bogotá: U. Nacional.
  Peirce, C. (1931). Collected Papers. Cambridge: Harvard University Press.
      Pavis, P. (1980) Diccionario de Teatro. Barcelona: Paidos.
    Paz, O. (1959). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica.
    Santander (2014),  Origen y variaciones simbólicas de Yo soy Betty la fea: el melodrama latinoamericano y su relación directa con la Comedia Nueva de la Grecia Antigua [En imprenta].
Recuperado de https://www.academia.edu/1092473/Las_raices_de_Betty_la_Fea_el_melodrama_latinoamericano_y_su_relacion_directa_con_la_Co media_Nueva_de_la_Grecia_Antigua
   Spengler, O. (1918). The Decline of the West. New York: Oxford UP.
    Wakeman,  J. (Ed.). (1987).  World Film Directors I. New York: The H.W. Wilson Company. Williams,  R. (1981).  Cultura, Sociologia de la comunicaci6n  y del arte. Barcelona: Paidos.