Friday, August 21, 2015

¿Cómo se adquiere el Talento?



A Leyla Tobías, al reflejo de las playas de Tolú


Los rusos argumentan que el talento es innato; cierta tarde, en Bishkek, la decana de mi facultad -se llamaba Svetlana-, me presentó su bebé en una reunión de la Fundación Soros para la cual trabajaba. “Tiene el mismo coeficiente sonoro de Mozart”, me dijo aludiendo a los extraños exámenes sicológicos soviéticos y a la película Made in Hollywood Amadeus (1984) de Milos Forman, en donde el gran músico austrogermano compone variaciones a una pieza de Salieri mientras se jacta de la facilidad de su arte. Entonces barrunté una infancia infeliz, Svetlana presionando a su crío para que corroborase su ensorbecida tesis. 

El talento -lo promulgan los taoistas-, es fruto de la perseverancia. Schiller escribió que concebir un proyecto dramático es lo más fácil; lo difícil es ser consecuente con él, corregirlo, reescribirlo, refutarlo, leerlo, tacharlo, representarlo y finalmente publicarlo es más valeroso que anunciar al mundo que con dados genes el niño algún día obtendrán un Grammy o, con su suerte también innata, un Óscar. Los versos de Virgilio -traducidos por Borges- se aplican a la guerra y a la poesía con igual denuedo:


Hijo mío, aprende de mí el valor y la fortaleza genuina
De otros, la suerte

La sicología cree que el Alter-Ego precede al ego y lo moldea; ya Juan Vives insistía en la necesidad de contratar docentes que fuesen modelos de comportamiento para sus alumnos. La sociedad no puede, de hecho, culpar a un egresado que desfalca el erario público cuando las mismas prácticas turbias del congreso reproducen las de los pasillos de una facultad en donde las recomendaciones personales pesaron más que el conocimiento o la producción literaria y artística. Dado que en Colombia las directivas se dedican más a la política que al conocimiento,  lo más aconsejable es reparar en las lecturas y los escritos de aquellos docentes consagrados a la investigación. Recuerdo con agradecimiento las clases en donde las influencias personales o familiares de los alumnos carecían de importancia: Fernando Vázquez en literatura, Gilberto Bello en sociología, Fabio Rubio en epistemología, Francisco Sierra en ontología, Gerardo Remolina SJ en idiomas comparados, Chuck Dyke en política, Eran Preis en guión, Michelle Parkerson en documental y Warren Bass en cinematografía. Otros Alter-ego o modelos virtuosos fueron los escritores y directores de cine que me cautivaron, desde Platón hasta Gilles Deleuze, desde Buñuel hasta William Friedkin. 


El talento crece al tiempo que se comprende la vida diaria, y para comprenderla nada más válido que la paciente lectura de historia, novelas y obras de teatro. Los grandes lectores son consultados como sabios porque viven lo que ya han leído; comprensiblemente Moisés y Marx fueron acogidos como profetas; el primero había estudiado las bibliotecas de los faraones durante su juventud, como lo demuestran trazos de El Libro de los Muertos en el Pentateuco-; Marx fue, ademas de lector de filosofía, un estudioso de la poesía, el cuento y la novela, y tanto Thomas Mann como Lukács coinciden en trazar varias de sus ideas a los poemas de Hölderling.  

Los grandes poetas son sabios, por cuanto su mayor interés es apropiarse de la esencia del comportamiento humano. La Iliada, por ejemplo, comienza anunciando el castigo a los Aqueos por el rapto de la hija de un sacerdote probo. La moraleja es que un acto de arrogancia grupal es castigado, sea obra de los dioses, sea mera coincidencia. Tucídides relata con un convencimiento que hoy escandaliza al historiador que irreflexivamente denuncia falsedades en todo lo que no se se adapte al principio de causalidad, olvidando que el principio de causalidad no es un criterio de realidad sino un condicionamiento del entendimiento. Que la peste de Atenas sea resultado de la masacre de Samos es, para éstos, una mera coincidencia, como lo es que Alemania haya sido devastada como castigo por el exterminio de los campos de concentración, o que en Colombia la guerra continue porque persisten individuos que, obedeciendo las hipótesis  de manuales en boga de sicología, dicen a sus pacientes que el asesinato que no es castigado por la ley no será tampoco castigado por los dioses. 


Leer las biografías de los grandes hombres prepara así mismo al artista que cultiva su talento, por cuanto él o ella confrontará situaciones afines a aquellas de nuestros héroes: envidias, intrigas, alianzas, celadas y batallas; reconocimientos, honores y adulaciones; zancadillas, difamaciones, calumnias y, si acaso, el triunfo, puerta a la ciudadanía universal en una era ávida de héroes y leyendas.